viernes, 9 de mayo de 2014

LA LADRONA DE LIBROS

Esta coproducción entre EEUU y Alemania llegaba a las salas de cine españolas a principios de este 2014. Se trata de la adaptación cinematográfica de la novela de Markus Zusak publicada en 2005 del mismo título.
Ambientada en la II Guerra Mundial, nos cuenta la historia de una niña, Liesel,  que es acogida por un matrimonio ya que su madre biológica está huyendo y no puede hacerse cargo de ella. Con esa familia de acogida creará fuertes lazos de cariño especialmente con el hombre, Hans, quien le enseñará a leer y escribir y quien abrirá en ella todo un mundo, el de la imaginación. Eso le servirá para evadirse y hacer más llevadera su vida y la de su entorno en medio del tormento que supone vivir en medio de una guerra.

Liesel es una niña tímida al principio, no comprende lo que está ocurriendo, las circunstancias por las que están pasando le son ajenas porque no las conoce, poco a poco se irá dando cuenta de la falta de libertad, del miedo que padecen las personas que le rodean, irá comprendiendo la injusticia en la que vive.
 Aunque el proceso de madurez de Liesel es evidente ella no pierde dulzura en su mirada, sus grandes y hermosos ojos están llenos de inocencia en realidad, es realmente cautivadora. La actriz que interpreta a Liesel es Sophie Nélisse a la que ya pudimos ver en la película "Profesor Lazhar"” y en la que ya nos dejó prendados.
Lo cierto es que esta historia está llena de personajes carismáticos. El papel de su padre de acogida lo lleva a cabo Geoffrey Rush (“La mejor oferta”), un hombre dulce, amable. Desde el primer segundo de su aparición en pantalla se hace querer a diferencia de su esposa, que se muestra fría, gruñona, retorcida y de carácter agrio al principio pero a la que poco a poco iremos conociendo mejor para entender que en realidad es una mujer con un gran corazón.
El compañero de travesuras y de confidencias de Liesel es el pequeño Rudy, su vecino, un niño que pese a sus evidentes rasgos arios sueña con ser negro para correr tan deprisa como su atleta más admirado.
Es ésta una película conmovedora, muy humana, emotiva, cercana, tierna y, pese a todo, positiva. Una historia que hará que se te encoja el corazón.

Las películas ambientadas en la II Guerra Mundial suelen caracterizarse por tener dos vertientes.  Las más puramente históricas que nos cuentas las claves políticas de la contienda. Las que nos muestran la guerra de primera mano, con sus causas y su desarrollo.
 Hay una segunda vertiente en la que se encuadra ésta y la que a mí más me gusta. Se trata de  la que nos cuenta las nefastas consecuencias de la guerra centrada en la parte más humana y como es evidente, porque ninguna guerra acarrea nada bueno, todas son dramas horribles que nos hacen terminar con los ojos llenos de lágrimas (especialmente a los que somos más sensibles de la cuenta).

 Estas historias son aún más crueles si las protagonizan niños como es el caso de “La ladrona de libros” pero lo cierto es que  podemos extraer un mensaje positivo y muy bonito de esta historia. Es un homenaje a los libros al poder de las letras, a lo que son capaces de despertar en las personas y de cómo a veces son un bálsamo capaz de curar el corazón y el alma.
Recomiendo esta película a casi todos los públicos, a los que busquen entretenimiento pero también a los que busquen una buena historia, advierto que no vais a ver una comedia aunque alguna sonrisa sí que os va a provocar.

GRACIAS POR LEERME

sábado, 19 de abril de 2014

8 APELLIDOS VASCOS (reflexión sobre su éxito)

Estaba leyendo datos de la taquilla española y no dejan de sorprenderme las cifras que la comedia "8 apellidos vascos" está alcanzando.
Fui a verla al cine la semana de su estreno, hace un mes más o menos, ayer mismo volví a ir al cine de mi ciudad y vi que, pese a haber estrenos taquilleros más recientes como "Capitán América" o "The amazing Spiderman 2" sigue ocupando la sala más grande, es más, en el rato que estuve esperando en la puerta para entrar, coincidía la salida de la sesión anterior y el 90% de las personas comentaban chascarrillos de la película. Debía haber estado la sala prácticamente llena y eso que no era día del espectador.

En varias ocasiones he escuchado a colación de esta película la frase siguiente: "cuando se hace buen cine español la gente va al cine", curioso que toda esta gente que utiliza dicha frase, y que a mí me saca de mis casillas, sea la misma que dice que el cine español está lleno de tópicos. Justamente la película que tanto aclaman es una película sobre los topicazos españoles más internacionales, ¿se puede ser más contradictorio?.

"8 apellidos vascos" está muy bien, las interpretaciones especialmente las de Dani Rovira y Kerra Elejalde, son sorprendentemente divertidas sin desmerecer a Clara Lago o Carmen Machi. Es una comedia hecha para reírnos de nosotros mismos seamos o no andaluces o vascos porque todos los personajes son arquetipos fácilmente reconocibles en la sociedad española. Pero lo cierto es que me parece desmedido el éxito que está teniendo, no porque la película lo desmerezca si no porque considero que en el último año sin ir más lejos, se han hechos comedias españolas igualmente divertidas, con un elenco de actores de primera línea, que ni de lejos se acercan a la recaudación de la película de Emilio Martínez-Lázaro.

Esto me lleva a la siguiente reflexión, ¿por qué vamos al cine?. Pues la gran mayoría de espectadores casuales, esos que van a las salas dos veces al año y que, en mi opinión son los que les están dando el éxito mencionado a la película, son espectadores a los que es fácil "comprar" con publicidad y haciendo una buena labor de marketing. Son personas que no buscan más que ir a ver la peli de la que todo el mundo habla, gente que llevaba años sin preocuparse de la cartelera (ni española ni internacional) y que simplemente va a ver esa película que a todas horas anuncian en televisión como si fuera la obra maestra por excelencia del cine patrio.
No son esos espectadores los que se quejan de los precios de las entradas porque no son asiduos a las salas de cine. El ejemplo es claro, pese a los desorbitados precios de las entradas, millones de personas se han acercado a ver "8 apellidos vascos".

Que sí, que en los tiempos que corren nos hace falta reírnos, que no queremos dramas, que ya son suficientes penas las que nos muestra el telediario. Señores, pero es que "8 apellidos vascos" no es la única comedia que se ha hecho en los últimos tiempos y tampoco creo que sea la mejor. Sin ir más lejos hace unas semanas salía en edición doméstica la película "3 bodas de más" con una perfecta Inma Cuesta. Esta película de Javier Ruiz Caldera se estrenaba en los cines  a principio de diciembre y recaudó algo más de cuatro millones de euros, casi como "Las brujas de Zugarramurdi" del increíble Álex de la Iglesia con los taquilleros Mario Casas y Hugo Silva como cabeza de cartel, otra comedia, en este caso con tintes más oscuros y fantásticos pero igualmente divertida. "8 apellidos vascos" lleva 30 millones de recaudación según algunos datos, y aún se está exhibiendo en salas con gran expectación.

¿Ese margen de recaudación tan abrumador se debe realmente a la calidad del producto? No lo creo, ya digo que sin desmerecer la cinta, que personalmente me hizo pasar un gran rato, yo creo que esta cifra de récords se debe como digo a la gran labor de márketing que ha habido detrás. El grupo Mediaset ha sido el responsable, nos ha "metido" la película con calzador en cada publicidad de su programación en cualquiera de sus canales, reportajes, making of, entrevistas con los actores, etc.. Me parece genial, y están en su derecho de vendernos su producto como les apetezca pero si esa labor publicitaria se llevara a cabo con cada título que sale en cartelera las cifras recaudatorias del cine español crecerían notablemente.

Otro ejemplo muy similar fue la película de J.A Bayona "Lo imposible", siempre hago esta comparación porque lo recuerdo igual. También Mediaset estaba detrás de su producción e igualmente era abrumadora la publicidad que le daban. En ambos ejemplos colmaban los espacios publicitarios consiguiendo que fuéramos al cine a ver la película casi por obligación. La repercusión que todo eso tuvo en mí creo que ha sido igual para mucha gente, la falta de sorpresa. Cuando te enseñan los entresijos de una película a cada minuto se pierde la magia y se pierde la esencia del séptimo arte, la sorpresa.

Con "8 apellidos vascos" casi todos los chistes los había oído ya, por tanto la sorpresa o la gracia no es la misma y con "Lo imposible" tres cuartos de los mismo, la familia estaba en cada plató de televisión contando su historia ¿cómo iba a estar angustiada como espectadora viendo a Naomi Watts luchar por su vida si ya sabía el desenlace?

 Así podría resumirse las consecuencias del exceso de promoción de un producto, por un lado cumple el objetivo de conseguir cifras millonarias ("Lo imposible" superó los 40 millones) y hacer que la gente vaya al cine pero, a mi forma de ver, en detrimento del objetivo de los creadores de la película que es causar emoción en el espectador y sorprenderle. Quizás es que no pueda ir una cosa sin la otra, quizás si no se nos meten los títulos por los ojos no somos capaces de dar el paso y acercarnos a las salas, especialmente para ver una película española con las que somos mucho más exigentes, pero yo creo que se puede hacer promoción sin necesidad de saturar.

GRACIAS POR LEERME