martes, 11 de noviembre de 2014

OMAR

Omar, es una película palestina que compitió en la pasada edición de los Oscars como mejor película extranjera. Llegaba a España en el mes de julio de 2014 y acaba de salir su edición para el mercado doméstico.

Esta película es un drama romántico con el conflicto palestino como telón de fondo, se mueve en un primer momento entre una historia de amor y los conflictos sociales del país, para degenerar con suma inteligencia en un thriller plagado de intriga, acción y giros inesperados. Con todo eso quiere hablarnos de lo efímera que es la felicidad sobre todo en algunos lugares.
El protagonista es el chico que da nombre a la cinta. Omar es un panadero que cada día salta el muro que separa Cisjordania de Israel para ver a su novia Nadia. Entre ellos hay una relación casi platónica, el poco contacto que mantienen es de manera furtiva, basado en miradas cómplices, llenas de deseo y por cartas secretas e inocentes que intercambian cada vez que se ven.
Uno de los motivos por los que guardan en secreto su relación es porque Nadia es la hermana de uno de los mejores amigos de Omar, desde la infancia, Tarek.
Tarek, Omar y un tercer amigo, Amjad, están muy volcados en la lucha por la libertad de su pueblo y desde que estuvieron involucrados en la muerte de un soldado israelí la policía los vigila de cerca.
A partir de ahí el argumento entra en una espiral de chantajes, personajes que no son lo que parecen, mentiras y angustia para nuestro protagonista que parece ser el eje de todo lo que ocurre a su alrededor.

El personaje de Omar es en el que más se profundiza dejando al resto de personajes en un segundo plano. En torno a él y a sus actos gira toda la trama y es el auténtico perdedor de la historia.
"Omar" es el quinto largometraje del director neerlandés de origen palestino Hany Abu-Assad. Con esta película de identidad propia hace que el cine palestino dé un paso al frente. Es la primera producción plenamente palestina aunque la factura personalmente me parece muy europea.
Está grabada casi por completo en la ciudad de Nazaret y transmite perfectamente la esencia de la ciudad árabe: laberíntica, de calles estrechas, con una luz tan peculiar... para ello hay que destacar los diferentes planos secuencia que el director utiliza en las persecuciones que tienen a Omar como protagonista.
En cuanto a los actores tengo que decir que para mí son completamente desconocidos pero me ha encantado el actor principal Adam Bakri. Es un actor muy polifacético, dentro de la misma historia interpreta diferentes roles y en todos destaca, especialmente en los primeros planos de cámara. Su imagen en pantalla tiene una gran personalidad y es capaz de cautivar al espectador, algo necesario para contar una historia tan intensa.
Como digo es el actor que desarrolla un papel más completo y habrá que seguirle la pista muy de cerca.
Desconozco si esta película ha sido doblada al castellano, la edición que he tenido la oportunidad de ver es en versión original cosa que me encanta puesto que me resulta más realista escuchar las voces originales, además es una película con poco diálogo por lo que se puede entender sin problema alguno.

En el caso de que no se haya doblado al español es un "handicap" importante porque creo que es una película compatible para todo tipo de público y parte de ese público se la va a perder por no estar dispuesto a leer hora y media de subtítulos.

Tengo que recomendarla igualmente porque es una auténtica maravilla, una historia tan contemporánea como sorprendente que no va a dejar indiferente a nadie.

GRACIAS POR LEERME
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lunes, 3 de noviembre de 2014

DE TAL PADRE, TAL HIJO

Desde el país del Sol naciente nos llegaba en 2013 este drama familiar en el que el director, Hirokazu Koreeda nos envuelve en un dilema moral con los lazos de sangre como tema principal.

Ambientada en el Japón contemporáneo nos cuenta la historia de una familia idílica. El padre es un arquitecto de éxito, tienen buena posición económica, viven en la ciudad y la mujer se dedica en cuerpo y alma a atender a su único hijo.
Un buen día y años después del nacimiento del pequeño les avisan desde el hospital que hubo un intercambio y que por tanto, el que hasta ahora habían criado y querido como su hijo, no es su hijo.
La película refleja la propia personalidad, la forma de hacer y hasta la cultura japonesa a través de su factura. Una música a piano acompaña de fondo gran parte de la película. La fotografía transmite limpieza y pureza nada es azaroso e incluso en los planos suele primar la simetría.

En cuanto a los actores tengo que decir, como ya he dicho alguna vez refiriéndome al cine oriental, que suelen parecerme muy sobreactuados pero en este caso los actores son comedidos y capaces de transmitir las inquietudes de sus personajes casi sin expresarse hablando.
En este sentido los personajes adultos son los que más nos tienen que contar. Se enfrentan a un gran dilema moral que es el echo de decidir si intercambian de nuevo a sus hijos o si un hijo no es el que lleva tu sangre, si no al que crías, cuidas, educas y quieres.
Ambas familias son muy diferentes, tienen una condición social muy dispar así como la condición humana. La familia acomodada, aparentemente ejemplar, no tiene por qué ser la más feliz. El padre, obsesionado con su trabajo, no dedica tiempo a la mujer, y al niño solo lo atiende para recordarle sus deberes. Portándose más como un instructor que como un padre. Hay una gran falta afectiva. Incluso el propio hogar no parece más que un hotel en el que la disposición de cada objeto está estudiada al detalle con un resultado frío y sin alma.
Sin embargo la familia rural, numerosa, que vive de forma precaria, es también la familia más unida. El padre, pese a ser tendero, sin una educación elevada, dedica mucho tiempo a sus hijos y a su esposa. La complicidad entre ellos es evidente.

Me gusta soberanamente el papel de las madres. Pese a parecer secundario, puesto que son los personajes masculinos a los que más tiempo se le dedica, sus papeles son con los que nos podemos sentir más identificados. Al fin y al cabo es la madre la que durante nueve meses ha gestado a la criatura que después ha dado a luz.
Para ellas, especialmente para la mujer de la familia acomodada,supone un error garrafal como mujer, el echo de no haberse dado cuenta del intercambio, y sufre mucho con todo lo que está ocurriendo.
La otra madre, la humilde, no parece sufrirlo tanto pero es porque tanto ella como su esposo creen que el amor va más allá de la sangre, realmente les parece anecdótico todo lo que está pasando puesto que en ellos no va a cambiar la manera de comportarse con su hijo, al que han criado, al que quieren como tal.
La moraleja de la cinta es muy bonita y toda una lección de vida, de esas que cuando eres joven no valoras pero que con la edad comprendes y aprendes a valorar. Nos viene a decir que lo verdaderamente importante no se compra con dinero, y que muchas veces hasta que no perdemos las cosas no las valoramos.
En muchas ocasiones los padres desean que sus hijos tengan todo lo que ellos no tuvieron, centrándose en que participen de un montón de actividades, olvidándose quizás que los niños, son niños, y como tal ven las cosas. Creo que para un niño la mejor actividad extraescolar que puede existir son las horas que pasen con sus padres, jugando o compartiendo experiencias. Creo que eso es algo que cuando crezcan valorarán más que cualquier otra cosa.
De todo eso y de mucho más nos habla esta maravillosa película que recomiendo a todo el mundo. Trata un tema que de una forma u otra a todos nos toca puesto que con la excusa del intercambio de los niños nos habla de las relaciones entre padres e hijos, y de eso todos podemos opinar.

GRACIAS POR LEERME
Como siempre a continuación os dejo el trailer de la película y también os quiero invitar a nuestro canal de YouTube  al que podrás suscribirte de forma gratuita.