sábado, 14 de junio de 2014

ALABAMA MONROE

"Alabama Monroe" es una película belga de 2012 que  estuvo nominada en los Oscars de 2013 como mejor película extranjera. Su director, el joven Félix Van Groeningen hace una adaptación de lo que originalmente es una obra de teatro escrita por Johan Heldenberg que interpreta a su vez en la película al protagonista masculino. 
Nos cuenta la historia de Elisa y Didier, ella tatuadora y vitalista, algo alocada y fantasiosa. Él un músico que toca el banjo en una banda folk, mucho más terrenal que ella y enamorado de la música y de América.
Esa idílica historia de amor se ve truncada con la enfermedad de su hija de seis años, cosa que los hará cambiar en todos los sentidos, especialmente a Elisa.
La historia no parece nada original e incluso puede parecer algo predecible pero lo que hace especial a esta película no es la historia si no la manera de contarla. Muchas veces a lo largo de la historia de este blog he redundado en la falta de imaginación que invade la cartelera, especialmente en el ambiente hollywoodiense, tan dado en los últimos tiempos a rescatar héroes de cómics o remakes de éxitos de otras épocas, pero esta película es una claro ejemplo de que con un tema nada novedoso pueden hacerse grandes películas, simplemente jugando con la manera de contar las historias.

En "Alabama Monroe" tiene una importancia suprema la música, la letra de las canciones que los protagonistas interpretan a lo largo de toda la película reflejan estados de ánimo, expresan la evolución de la historia, los rítmos, el contenido de cada una de ellas nos enseña más sobre los personajes que el propio guión. Un punto a favor es que no se hayan doblado las canciones porque es una delicia escuchar las voces originales.

La química entre los actores también es un aliciente para la historia, especialmente la actriz que interpreta a Elisa, Veerle Baetens. El proceso evolutivo de su personaje es enorme, es la verdadera protagonista de la película por su manera de pensar, de sentir, de expresarse, porque muestra los sentimientos a flor de piel.

Un tercer aspecto a destacar de esta película en cuanto a su factura es la mezcla de tiempos, el uso de diferentes marcos narrativos. No es una historia lineal, se van mezclando los diferentes momentos empezando casi por el final de la historia lo que en lugar de hacerte perder el interés te crea más interrogantes sobre cómo se ha llegado a ese momento.
Definiría esta película simplemente como inspiradora. El tema principal es el amor, estamos ante una historia de amor que se tambalea por culpa de la enfermedad, en este caso de la hija de ambos.El cáncer infantil parece ser un tema recurrente en el cine desde hace unos años y siempre va acompañado de drama, puede ser el absoluto protagonista de la obra o el desencadenante.
En este caso es la escusa para tratar cuestiones éticas. Se nos planteará la inseparable dualidad entre religión y evolución, nos hará reflexionar a cerca de la muerte y de lo que ocurre después de ella con dos maneras de entenderla completamente opuestas la del terrenal Didier y la de la esperanzada Elisa. Podremos ver una crítica al conservadurismo americano, con la figura de George Bush a la cabeza que el protagonista Didier resume perfectamente en una frase que dice a colación del debate sobre el uso de células madre para combatir enfermedades, en la que se pregunta por qué esos conservadores apoyan la tecnología para quitar vidas pero no para salvarla.
 En definitiva me ha parecido una película muy bella artísticamente y muy bella en su fondo porque si se puede sacar una reflexión de ella es que cada cual sea libre de creer lo que le haga sentir mejor, siempre y cuando no trate de imponerse ante nadie, que cada cual sea libre y sienta lo que más le reconforte. 

El tema de la muerte lleva unido a la historia del hombre desde siempre, cada civilización la ha entendido de una forma, casi siempre se la ha temido y es por eso por lo que se le han ido buscando explicaciones que la hagan más llevadera asumiendo que no somos inmortales y que tarde o temprano nos enfrentaremos a ella. Por eso, porque es algo ineludible que cada cual la soporte como crea conveniente y no por entenderla de forma distinta tenemos que juzgar ni ser juzgados.

GRACIAS POR LEERME









miércoles, 14 de mayo de 2014

SÉPTIMO

Mezcla explosiva es la que presenta este thriller de Patxi Amezcua con Ricardo Darín y Belén Rueda como cabeza de cartel. Dos actores con solera y con grandes papeles a sus espaldas, se podría decir que las expectativas que crean son tan grandes que es difícil que se lleguen a satisfacer plenamente.

Ricardo interpreta a Sebastián, un importante abogado que está en trámites de separación de su esposa (Belén). Tienen dos hijos en común. Una mañana que empieza con la rutina habitual, Sebastián va en busca de los niños para llevarlos al colegio y en el escaso tramo que separa la casa, en el séptimo piso, del portal del edificio los niños desaparecen.
Está ambientada en el Buenos Aires actual, de la que se nos muestran planos generales muy bonitos, por cierto. Se trata de un thriller en el que a medida que se desarrollan los acontecimientos se va ganando en confusión más que en intriga. Tiene un ritmo trepidante por lo que su escasa hora y media de duración pasa rapidísimo. A ello ayudan las diferentes hipótesis que se van sucediendo, a medida que pasan los minutos van siendo más descabelladas como fruto del nerviosismo y la incertidumbre. 

Ricardo Darín no decepciona, como en todos los papeles que interpreta está de lo más creíble, cuida cada detalle en su actuación  y es el que sostiene el peso de la película no sólo porque ocupe la gran mayoría de los fotogramas si no porque la calidad de su interpretación es sobresaliente.
Belén tiene un papel más desconcertante pero a todas luces justificado con el desarrollo de la historia. Ella es la protagonista de alguna incoherencia en el guión y de algunos de los cabos sueltos que quedarán al final. Nos tiene acostumbrados a papeles en los que es protagonista absoluta y aquí puede que la sublime presencia de Darín le haga sombra.
Lo más destacable de "Séptimo" son las interpretaciones y la dirección, especialmente la fuerza de alguna escenas en las que el diálogo es mínimo y son los gestos o las miradas las que lo dicen todo. Lo más flojo es el guión en general, lo que hace bueno a un thriller es que te mantenga intrigado y que el final te sorprenda. En este caso y gracias a algunas incoherencias en el mismo el desenlace se presupone con bastante antelación lo que resta fuerza a la película.

Pese a no ser la mejor película de intriga de todos los tiempos merece la pena verse porque es muy amena y entretenida, mantiene la atención del espectador sin recurrir a escenas violentas ni desagradables, y  porque siempre es un placer ver a Ricardo Darín en pantalla. 

GRACIAS POR LEERME